Una dieta saludable puede reducir el riesgo de depresión

Una dieta saludable puede reducir el riesgo de depresión

Actualidad Médica

La depresión, caracterizada por un estado de ánimo bajo, pérdida de interés o placer en la vida, y falta de sueño o apetito, afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo, lo que representa una prevalencia global del 7% para las mujeres y del 4% para los hombres.

La depresión es una de las principales causas de la carga de la enfermedad y un importante contribuyente a la discapacidad global. Según la Organización Mundial de la Salud, los trastornos depresivos y de ansiedad cuestan a la economía mundial $ 1 billón en pérdida de productividad cada año.

A pesar de los desarrollos significativos, el tratamiento convencional es efectivo solo en uno de cada tres casos de trastornos del estado de ánimo. Además, la afección suele ser recurrente, con una recaída aparente en el 50% de los casos.

En este contexto, la identificación de los factores de riesgo modificables para guiar las estrategias de intervención para prevenir los trastornos del estado de ánimo y disminuir su gravedad parece tener valor. Se ha propuesto una serie de determinantes demográficos, biológicos, genéticos y de comportamiento para la depresión.

De estos últimos, la dieta habitual se ha examinado cada vez más como un potencial predictor independiente del riesgo de enfermedad y se ha analizado la ingesta dietética de nutrientes específicos como los ácidos grasos poliinsaturados n-3, vitaminas B, zinc y magnesio. implicado en la función cerebral.

Las vías neurológicas que pueden afectar el riesgo de depresión que puede ser modulada por la ingesta nutricional están relacionadas con la inflamación, el estrés oxidativo, la neuroplasticidad, la función mitocondrial y el microbioma intestinal.

Las dietas saludables se promueven como una parte importante de la prevención y el tratamiento de diversas afecciones médicas (por ejemplo, trastornos cardiovasculares y cerebrovasculares, cáncer).

Estos investigadores realizaron un metanálisis de 41 estudios observacionales, 20 de los cuales fueron longitudinales, para examinar si la adherencia a varias dietas saludables estaba asociada con una menor incidencia de depresión en personas generalmente sanas.

La alta adherencia a tres de las cuatro dietas estudiadas se asoció con una menor incidencia de depresión:

dieta mediterránea
índice de alimentación saludable
índice inflamatorio dietético

La evidencia más sólida fue la alta adherencia a la dieta mediterránea y el índice inflamatorio dietético, cada uno con cuatro estudios longitudinales que muestran menores riesgos relativos de incidencia de depresión (0,67 y 0,76, respectivamente). Las asociaciones con la adherencia al Índice de Alimentación Saludable se limitaron a estudios transversales.

Conclusiones

Existe evidencia observacional que sugiere que tanto adherirse a una dieta saludable, en particular una dieta mediterránea tradicional, como evitar una dieta proinflamatoria se asocian con un riesgo reducido de síntomas depresivos o depresión clínica.

Como la mayoría de los estudios recuperados fueron de diseño transversal, y el problema de la causalidad inversa es agudo en el contexto de la dieta y la depresión, existe una clara necesidad de estudios más prospectivos.

Además, aunque los estudios de intervención recientes proporcionan pruebas preliminares, se requieren más ensayos clínicos con un gran poder para evaluar el papel de los patrones dietéticos en la prevención de la aparición, la gravedad y la recurrencia de episodios depresivos.

Aunque recientemente se ha criticado mucho la metodología de los estudios de ciencia de los alimentos, los que se incluyeron en este metanálisis se basaron en el conocimiento de los mecanismos hipotéticos de la depresión (p. Ej., Inflamación, resistencia a la insulina y estrés oxidativo) y se utilizaron medidas validadas específicas para la salud. Dietas pensadas para estar relacionadas con éstas.

Aún así, la mayoría de los estudios fueron retrospectivos y utilizaron cuestionarios de frecuencia de alimentos, ninguno de los participantes del estudio estaba clínicamente deprimido y el análisis sólo examinó la prevención.

No obstante, la información podría ser relevante para los pacientes recuperados de la depresión que desean saber qué estilos de vida saludables pueden adoptar para prevenir futuros episodios depresivos. Los médicos probablemente pueden recomendar la dieta mediterránea más familiar como un enfoque simple para los esfuerzos preventivos.

Fuente: intramed.net

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