Hidradenitis axilar o golondrino… ¿De qué se trata?

Medicina Estética

Los golondrinos en las axilas, médicamente denominados hidradenitis o hidrosadenitis supurativa axilar, son bultos duros que aparecen en esta parte del cuerpo en consecuencia a una inflamación e infección de las glándulas sudoríparas allí presentes.

Estos bultos pueden llegar a ser muy dolorosos y contener en su interior una acumulación de pus que posiblemente irá drenando con el paso de los días. Para su curación, es importante mantener una higiene impecable en la zona y aplicar algún tipo de fármaco tópico que reduzca la inflamación y favorezca la sanación.

Es recomendable consultar con el médico, ya que en algunos casos será necesario iniciar un tratamiento antibiótico específico.

La hidradenitis axilar puede definirse como la inflamación e infección en el canal folicular (salida del pelo) de las axilas, que es donde se encuentran las glándulas sebáceas y sudoríparas. Cuando éste canal se tapa debido a un exceso de residuos, bacterias, sebo, sudor u otros, es cuando puede aparecer en consecuencia un nódulo duro o bulto en la axila, que es lo que se conoce coloquialmente como golondrino.

Entre los principales factores que pueden favorecer su aparición se encuentran condiciones y afecciones como las siguientes: sudoración excesiva, sobrepeso, estrés, depilaciones, llevar ropa muy ajustada, uso de algunos antitranspirantes, falta de higiene, diabetes, tabaquismo, acné. Se trata de una condición mucho más frecuente entre mujeres y suele manifestarse por primera vez durante la pubertad.

Esta es una afección de carácter crónico y se manifiesta a través de brotes, por lo que habrá periodos en los que sus síntomas no se padezcan y habrá otros en los que reaparecerán y deberá iniciarse el tratamiento adecuado.

Síntomas

Cuando se padece de hidradenitis supurativa axilar se alternan periodos inactivos, es decir, que no se presentan síntomas, con otros activos en los cuales sí aparecen las lesiones cutáneas y los signos que detallaremos a continuación.

– En primer lugar, se presenta un dolor de carácter intermitente y un exceso de sensibilidad en la zona de la axila afectada.

– Posteriormente, en la zona dolorida aparece una especie de nódulo duro o bulto de color morado o púrpura con un aspecto muy similar al de un forúnculo. Este suele tener un tamaño de 0,5 a 5 cm de diámetro. Dicho nódulo o bulto puede ocasionar picazón y dolor.

– Es posible que en los días posteriores o en ocasiones, el nódulo supure y drene un pus amarillento y pegajoso, el cual desprende un olor muy poco agradable. Esta supuración puede ocurrir de forma espontánea o justo después de tocar la lesión.

Por lo general, este cuadro sintomático sucede solo a nivel de la piel. Ahora bien, cuando las lesiones son más graves y profundas, es posible que lleguen a formarse placas salientes muy dolorosas o incluso fístulas, las cuales no remiten con facilidad, supuran y suelen dejar cicatrices.

Tratamiento médico

En el caso de que la aparición de un golondrino en la axila provoque mucho dolor e incapacite al afectado llevar a cabo sus tareas cotidianas, será muy importante consultar con el especialista. De esta manera, el facultativo podrá recomendar el tratamiento más adecuado en cada caso. Este puede ir desde fármacos tópicos, como antibióticos, corticoides y retinoides, hasta medicamentos administrados por vía oral, en función de cuál sea la gravedad de los síntomas.

Solo en aquellos casos en los que los medicamentos no surtan efecto y no consigan frenar el proceso evolutivo de la enfermedad, el médico valorará si es necesario realizar una pequeña intervención quirúrgica para eliminar el golondrino definitivamente. En el caso de que así sea, se llevará a cabo una incisión en la lesión y se drenará todo el material purulento del interior. Seguidamente, se recetará un tratamiento antibiótico para acabar de curar la infección por completo. Únicamente cuando sean casos extremos, pueden ser necesarias otras técnicas tradicionales de cirugía o la terapia con láser.

Cuidados y aspectos a tener en cuenta en caso de hidradenitis axilar

Además del tratamiento médico, los cuidados que el afectado le proporcione a la zona afectada diariamente y sus hábitos de vida son claves para una pronta recuperación, para que la piel de la axila sane correctamente y para que el dolor, en caso de que exista, desparezca.

En primer lugar, es necesario mantener una buena higiene del área dañada y, para ello, deberás lavar la axila con agua y un poco de jabón de pH neutro, que no contenga componentes irritantes ni fragancias. Posteriormente, se puede aplicar en la zona un poco de polvos secantes, como talco.

Aparte de una buena higiene, es importante tener en cuenta recomendaciones como las siguientes para controlar los brotes de hidradenitis axilar y aminorar la gravedad de los síntomas que provoca la aparición de golondrinos en esta parte del cuerpo:

– Colocar compresas de agua tibia sobre las lesiones cutáneas durante unos 10 minutos para reducir las molestias.

– Mantener la piel de la axila seca y fresca, evitando que quede húmeda o que esté sudada. En el caso de que necesites desodorantes específicos, lo mejor es que consultes con tu dermatólogo.

– Llevar ropa cómoda y holgada para reducir el roce con la piel y evitar que las lesiones empeoren.

– No depilar las axilas con cuchilla, ya que la rasuración puede favorecer la irritación e infección de la piel.

– Cuidar la dieta y bajar de peso en caso de que se tenga sobrepeso, pues tal y como hemos apuntado anteriormente es uno de los factores que puede desencadenar la enfermedad.

– Dejar de fumar para reducir la gravedad de los brotes.

Fuente: onsalus.com

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