Medicina Estética para sumar años con elegancia y discreción

Medicina Estética para sumar años con elegancia y discreción

Actualidad Médica

La medicina estética hoy en día contempla múltiples tratamientos mínimamente invasivos que pueden ayudar a envejecer a los pacientes con elegancia y discreción. En ocasiones puede resultar difícil sistematizarlos para que el paciente sea consciente de las posibilidades que tiene en función del área que quiere mejorar. Por este motivo, citamos un protocolo estructurado, dirigido a ayudar a médicos y pacientes a conocer mejor y planificar los tratamientos disponibles, que refuerza el mensaje de la idoneidad de la combinación de técnicas y poder lograr cambios discretos para obtener los resultados que consideramos óptimos.

La parte central de este protocolo destaca que, para envejecer con elegancia y discreción, lo más importante es mantener una actitud psicológica positiva y seguir unos hábitos de vida saludables, incluyendo una dieta equilibrada y variada, evitar el consumo de tabaco y realizar ejercicio físico moderado de forma cotidiana.

Calidad de la piel

Para aumentar la calidad de la piel lo óptimo es que el paciente sea valorado por un médico especialista, que establezca un protocolo cosmético e identifique alteraciones estéticas que puedan obtener tratamiento: Un primer paso es no obviar que el mejor cosmético es un fotoprotector. Además del uso de un protector solar, es frecuente recomendar cosmecéuticos que incluyan moléculas con propiedades antienvejecimiento demostradas.

Si presenta lentigos solares u otros signos de fotoenvejecimiento, se recomienda la utilización de láseres de manchas. Para las telangiectasias y eritema se emplean láseres vasculares, así como luz pulsada intensa (IPL) médica. En casos de intenso fotodaño, y especialmente en los que existe poiquilodermia, se combinan fuentes de luz: IPL médica, láseres de manchas, vasculares y fraccionados no ablativos.

En pacientes con melasma, se han observado mejores respuestas a los tratamientos en consulta empleando láseres de baja energía o procedimientos exfoliantes suaves en combinación con la aplicación domiciliaria de fórmulas despigmentantes con ácido retinoico e hidroquinona.

Cuando existen irregularidades tipo arrugas (destacando las del labio superior —«código de barras»— y las perioculares —«patas de gallo»), cicatrices (como las secundarias a acné o posquirúrgicas) o «poros abiertos» se recomienda la utilización de láseres fraccionados ablativos como el de CO2. Se ha podido comprobar que los láseres fraccionados son superiores a los clásicos en cuanto a su tolerancia y perfil de efectos adversos.

De cara a conseguir una mayor «luminosidad» de la piel, mesoterapia con ácido hialurónico y el plasma rico en plaquetas o PRP. Los dispositivos de radiofrecuencia también se usan desde hace años para dar más luminosidad a la piel, además de contribuir discretamente a su firmeza.

Si se observa una atrofia o pérdida de densidad cutánea en la zona facial, pueden emplearse los minihilos de polidioxanona (PDO), que se implantan mediante inyección en la dermis profunda, los cuales inducen neocolagenogénesis.

Arrugas de expresión

La toxina botulínica es la técnica estética que ha revolucionado los métodos de rejuvenecimiento sin cirugía. Es segura, eficaz y pueden obtenerse resultados naturales ciñéndose a una adecuada aplicación. No es idónea como técnica única (pues solo actúa mejorando las arrugas de expresión), sino que en la mayoría de los casos hay que combinarla con otras técnicas para obtener resultados más armónicos.

Grasa no deseada

Importancia de la papada (o sotabarba) en el rejuvenecimiento facial

Aparte de la posibilidad de tratar la grasa corporal con procedimientos no invasivos, existen técnicas para tratar la papada, sotabarba o grasa submentoniana. Esta es una alteración estética que preocupa a un elevado número de pacientes. Tratar la papada produce un impacto emocional alto y mejora la autoimagen de los pacientes.

Eliminación de la grasa mediante criolipólisis. La criólisis selectiva de la grasa subcutánea (o criolipólisis) consiste en la aplicación sobre una zona de la superficie cutánea de un dispositivo de succión y enfriamiento para inducir inflamación (da lugar inicialmente a una paniculitis lobular) y destrucción específica de los adipocitos. Dada la mayor sensibilidad de las células adiposas al frío, el tratamiento no implica daño epidérmico ni de otras estructuras. Un protocolo renovado de menor duración empleando aplicadores rediseñados de tratamiento permite sesiones de menor duración (de unos 35min). Puede observarse una mejoría aproximada del 20% en una sesión.

Infiltraciones de ácido desoxicólico. La otra técnica no quirúrgica que conviene considerar para el tratamiento de la grasa submentoniana es la de la inyección de ácido desoxicólico, comercializado en forma de viales de 2ml de solución a una concentración de 10mg/ml. Esta técnica consiste en el marcaje mediante plantilla de la zona a tratar y posterior infiltración subcutánea con depósitos de 0,2 ml en puntos separados 1 cm entre sí, con un volumen máximo de infiltración por sesión de 15ml.

Pérdida de volumen

Actualmente los más utilizados son los no permanentes basados en ácido hialurónico, hidroxiapatita cálcica y ácido poliláctico. El mayor y mejor conocimiento de los cambios anatómicos que se producen con la edad y forma de aplicación de los productos disponibles ha permitido optimizar los resultados.

La reposición de volúmenes es un aspecto secundario respecto a otros (como la mejoría de la calidad de la piel) en el abordaje del paciente estético. El uso de rellenos debe ser manejado con cautela pues, incluso limitándose al uso de los temporales, se observa que un rostro «excesivamente infiltrado» a largo plazo puede percibirse como inarmónico. Ello es debido a la disminución de la elasticidad cutánea, fibrosis y el ensanchamiento poco natural de la cara, fenómenos que pueden darse no solo por el uso excesivo de rellenos inductores de colágeno como la hidroxiapatita cálcica (que induce fibrosis, y que es posible que permanezca parcialmente en la zona infiltrada durante años), sino también por el de ácido hialurónico (que produce, entre otros efectos, un aumento de factores de crecimiento profibróticos y fibras de colágeno tipos I y III; además, se ha observado que con los materiales de mayor reticulación y con técnicas de inyección como la supraperióstica pueden tener efectos a más largo plazo) y el aumento de probabilidad de efectos adversos. Así pues, son una herramienta útil siempre que se empleen con prudencia, con un gran conocimiento de la anatomía de la cara por parte del médico inyector y en combinación con otras técnicas complementarias.

Flaccidez

Las dos técnicas no quirúrgicas que se emplean actualmente para tratar la flaccidez cutánea sin dar volumen son los dispositivos de ultrasonidos focalizados y los hilos tensores.

El arte de la consulta médico-estética

La empatía o «conexión» con el paciente estético se consigue a través de la relación médico-paciente que se establece en la consulta. Con ellos la satisfacción, el grado de fidelidad y la adhesión al tratamiento de los pacientes se magnifican de forma notable. Si los médicos damos importancia a este «arte de la consulta estética», nos sentiremos más a gusto con nosotros mismos, además de justificar que no podremos jamás ser reemplazados por máquinas o robots.

Es fundamental que el médico no sólo valore clínicamente a la persona que acude a su consulta, sino también que profundice en sus emociones, valores y expectativas para alcanzar el mayor grado de satisfacción posible. Así, el mensaje para un paciente se entiende mejor si, en lugar de decir que mejorará una arruga, se transmite que con la técnica podrá eliminarse la cara de enfadada, de cansancio o de tristeza.

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