Dos hormonas temidas: Insulina y Cortisol

Actualidad Médica

Cortisol

El estrés y el Cortisol te hace subir de peso. Tenemos claro que cuando el cuerpo está estresado la hormona cortisol entra en juego. Esto ocasiona que tu cuerpo retenga grasa en especial en el área abdominal.

El cortisol, como cualquier hormona en el cuerpo, tiene su propósito: regular la energía en el cuerpo moviendo la que se encuentra almacenada a los tejidos que la necesitan. Cuando el cuerpo está bajo estrés lo hace enviando proteína para la conversión de energía.

El cortisol aumenta con las dietas restrictivas, el ejercicio con pesas, coger rabias y varias otras formas. El cortisol puede aumentar el depósito de grasa en el área abdominal pero para eso debes darle al cuerpo calorías de más. El cortisol no crea grasa por arte de magía, si no tiene de adonde crearse la grasa.

La relación entre el estrés y el comer de más ha sido foco de varios estudios. Siguiendo el informe que dio la universidad del estado de Luisiana, el estrés aumenta el cortisol que a su vez reactiva la hormona grelina, que es la que estimula el apetito.

De esta manera es que empieza el espiral que te puede llevar a comer de más y por ende inducirte más calorías de las requeridas.

El tomar licor cuando estas estresado te lleva a mayor producción de cortisol, el licor en el cuerpo es detectado como algo dañino, cuando el cuerpo siente algo malo se defiende, lo hace a través del cortisol.

El no dormir lo suficiente es otro detonante del cortisol.

Como puedes ver, la clave es mantener el cortisol bajo, te puede ayudar con vitamina C, y glutamina que ayudan a bajar los niveles de cortisol en sangre, pero lo más importante es detectar la causa que lo ocasiona en tu vida. Dormir bien, comer sano, reforzar tu vida espiritual y hacer ejercicios frecuente ayuda a bajar el estrés. Te sorprenderías que estos detalles pueden hacer la diferencia en tu salud.

La Insulina

La insulina: Muchas personas creen que es la causante de la epidemia de la obesidad. Cuando sepas cómo realmente funciona, verás porque es mentira.

Se dice que la insulina es la causante de las diabetes tipo 2, y que los carbohidratos están en conspiración para que esto suceda.

La insulina es una hormona producida por el páncreas para afectar ciertos órganos y tejidos del cuerpo.

El trabajo de la insulina empieza al ingerir alimentos, ya que los descompone en nutrientes básicos (la proteína se descompone en aminoácidos, las grasas dietéticas en ácidos grasos, y los carbohidratos en glucosa), que se abren camino en el torrente sanguíneo.

Estos nutrientes se mueven a través de la sangre para ser utilizados o guardados por los músculos o las células de grasa. Este ciclo ocurre cada vez que se come algo. Los nutrientes son absorbidos lentamente en las células, y la insulina baja una vez el nutriente haya sido absorbido. Cuando esto ocurre la insulina vuelve a su estado normal.

Entonces, ¿dónde está el problema de la insulina?

Una de los roles vitales de la insulina está relacionado con el almacenamiento de grasas en el cuerpo. Éste inhibe la descomposición de las células grasas y estimula la creación de grasa corporal. Es decir, la insulina le dice al cuerpo deja de quemar de las reservas de grasa y utilicemos esta glucosa nueva que está en la sangre y guardémosla como grasa.

De ahí nace el mito alta cantidad de carbohidrato =alta insulina = igual menos quema de grasa y almacenamiento de la misma = aumento de grasa corporal.

Dieta baja en carbohidratos = baja insulina = más quema de grasa menos almacenamiento = más delgado.

Es verdad que la insulina causa que las células de grasa absorban más grasa, pero no es lo que te hace aumentar la grasa corporal en el tiempo, ¡el causante es comer de más!

Explicado de otra manera, el cuerpo siempre necesita energía, y puede tomarla de los alimentos ingeridos, si los necesita los utiliza, los quema y vuelve a su estado normal, si sobra porque hay de más, tiene que hacer algo con ese sobrante y normalmente si no logra utilizarlos o guardarlos en los depósitos primarios músculo e hígado los envía a las células de grasa.

Por eso es que no importa qué cantidad de carbohidratos uno coma o qué tan alto se encuentre nuestra insulina en el día, los depósitos de grasa solo aumentarán si hay un exceso de energía que no se utilice o bajarán si existe un déficit de energía.

La conclusión es que se debe evitar forzar el páncreas a trabajar más de lo necesario, sin embargo el bajar de peso no tiene que ver con los carbohidratos o la insulina sino con un balance energético.

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