Melanoma: Cuidado con los lunares

Melanoma: Cuidado con los lunares

Existen varios tipos de cáncer en la piel, según las células que lo originan. Sin embargo, hay uno en particular donde el diagnóstico precoz resulta fundamental dada su alta mortalidad: el melanoma.

De acuerdo a lo que explican los especialistas, el melanoma se trata de un cáncer que se origina en los melanocitos, células de la piel que generan un pigmento denominado melanina. Estos melanocitos se multiplican y aumentan la producción de melanina, lo que se traduce en que este tumor tienda a crecer y adquirir varios tonos de pigmentación café, rojiza, azulada y/o negra.

El melanoma puede aparecer sin aviso en una piel normal, en una mancha oscura o un lunar, por eso es importante el control periódico con un médico especialmente entrenado.

Para tener en cuenta: 

El pronóstico de una persona que presenta cáncer de piel, depende fundamentalmente del momento en que se realiza el diagnóstico. Si un melanoma se identifica en forma precoz, el pronóstico por lo general es bueno. Por el contrario, si se detecta en forma tardía, la posibilidad de que el tumor maligno sea profundo es mayor, lo que eleva el riesgo de que haya ocurrido una diseminación a los ganglios y a otros órganos (metástasis).

El tratamiento de un lunar maligno depende de qué tan avanzado esté. Si es incipiente, en general basta con la extirpación de la lesión. En casos avanzados se debe recurrir a cirugías mayores -que pueden incluir los ganglios u otros órganos- y ocasionalmente, se llega a la quimioterapia o radioterapia.

Por eso, como medidas de prevención, además del autoexamen y control rutinario, es importante no exponer los lunares al sol, con la ayuda de sombreros, ropa anti UV y cremas con factor de protección solar.

Factores asociados a riesgo

Antecedentes personales o familiares de melanoma.
Alto número de lunares.
Exposición solar excesiva (especialmente quemaduras solares intensas ocasionales).
Color de piel y ojos claros (sobre todo, el fototipo de los pelirrojos).

¿Qué debemos saber?

¿Qué son los lunares?

Son proliferaciones de células llamadas melanocitos, las cuales producen el pigmento de la piel, por lo que le dan su color característico. En su mayoría están determinados por un componente genético, pero el ambiente también es relevante, ya que se observan con mayor frecuencia en personas que han tomado mucho sol a lo largo de su vida.

¿Es normal que se produzcan cambios? 

Sí, es normal que con el tiempo aparezcan lunares nuevos o que los existentes vayan cambiando en forma progresiva. Lo importante es que estos no se vuelvan malignos y de ahí la relevancia de su control regular. Los lunares pueden ir creciendo proporcionalmente en los niños y, en los adultos, ir perdiendo pigmentación o levantándose levemente; pero todos son cambios graduales.

En ese sentido, existe un parámetro muy útil que es el ABCDE de los lunares: asimetría, bordes, color, diámetro y evolución, donde cualquier cambio repentino que se produzca puede ser el aviso de un melanoma maligno o cáncer a la piel.

Más lunares, más riesgo

Mientras más lunares tiene una persona -especialmente si estos tienen características poco comunes- mayor es el riesgo de que se malignicen o que aparezca un melanoma. De igual manera, las personas que tienen antecedentes familiares o personales de cáncer a la piel, también forman parte de la población de mayor riesgo.

Estar atentos siempre

El autoexamen del paciente y el control periódico con un especialista, son fundamentales para el diagnóstico precoz. Es importante que cada persona conozca sus lunares y que se ayude con espejos para visualizar los que se encuentran en zonas más difíciles de observar, como la espalda o la planta de los pies. Si se encuentra algo sospechoso, es importante consultar a la brevedad; y, si no, controlarse en forma regular con el dermatólogo.

Cabe destacar que las tecnologías favorecen un análisis más riguroso de los lunares –al detectar posibles cambios con mayor precisión- en especial en aquellas personas que se deben chequear en forma periódica.

El “ABCDE” de los lunares 

Una manera simple y de gran utilidad para reconocer lunares potencialmente peligrosos es el patrón denominado “ABCDE”, que significa:

ASIMETRÍA: lunares donde si se traza una línea imaginaria en su mitad, se aprecian asimétricos.

BORDE: lunares con bordes irregulares.

COLOR: lunares con más de 3 colores.

DIÁMETRO: lunares de más de 6 mm de diámetro.

EVOLUCIÓN: lunares que con el tiempo aumentan de tamaño, forma, color; o bien, que pican, duelen, arden o sangran.

Ante la presencia de una o más variables alteradas, es importante consultar con un dermatólogo.

Fuente: clinicalascondes.cl

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