Rellenos de labios con ácido hialurónico

Rellenos de labios con ácido hialurónico

Los labios son, a menudo, el centro de atención del rostro. Con ácido hialurónico se puede aumentar el volumen, realzar el perfil del labio o definir más el arco de cupido de forma natural.

Así, se puede mejorar la sonrisa mediante:

– Aumento de volumen del labio
– Definición del perfil labial
– Reducción de las líneas de fumador
– Corrección de las líneas de marioneta, que hacen que la boca tienda hacia abajo

Estos pequeños cambios pueden suponer una gran diferencia en el rostro del paciente. Los resultados son duraderos sin ser permanentes, permitiendo al paciente elegir si mantiene el efecto o no. Todos los tratamientos pueden hacerse de manera individual o combinada. Para que sea un tratamiento totalmente individualizado el especialista en Medicina Estética aconsejará al paciente sobre el que mejor le convenga.

¿Qué es exactamente el ácido hialurónico?

El ácido hialurónico es una molécula de glucosa de origen natural que forma matrices en el tejido conectivo corporal (piel y cartílago). Su función principal es ligar y absorber las moléculas de agua, lo que crea volumen en la cara y labios, mejorando su aspecto.

Preparación para las inyecciones de ácido hialurónico en labios

Los procedimientos de inyección de ácido hialurónico suelen durar entre 15 y 50 minutos. Antes de empezar el tratamiento, el especialista limpiará las zonas de tratamiento con un limpiador a base de alcohol, generalmente. A diferencia de las inyecciones de colágeno, no incluyen anestesia, por lo que puede emplearse anestesia tópica o local para adormecer un poco la zona a tratar.

En qué consisten los rellenos de ácido hialurónico en labios

El ácido hialurónico se inyecta con una aguja ultra fina, a lo largo del borde del área de tratamiento. A posteriori el médico masajeará la zona tratada y continuará inyectando el relleno a lo largo del área, hasta conseguir la corrección máxima.

¿Cómo será la recuperación tras la inyección de ácido hialurónico?

La recuperación será inmediata tras las inyecciones. Es normal que el paciente tenga un ligero enrojecimiento, sensación punzante, hinchazón o hematoma. También pueden formarse pequeñas costras donde se aplica la inyección. No obstante, son síntomas que suelen desaparecer al cabo de dos o tres días. Los resultados son inmediatos y se mantienen, normalmente, entre 6 y 12 meses.

Fuente: topdoctors.es

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