Son los probióticos realmente beneficiosos

¿Son los probióticos realmente beneficiosos?

Actualidad Médica

La popularidad de los probióticos ha crecido mucho últimamente. Al entrar en cualquier tienda, nos encontramos con productos que contienen cepas probióticas. Además de los alimentos con cultivos bacterianos vivos, como el yogurt y otros productos lácteos fermentados, los consumidores ahora pueden comprar cápsulas y píldoras probióticas. Algunos fabricantes también están añadiendo microorganismos a los cosméticos. ¿Existe una base para el uso tan frecuente de este suplemento en tantas condiciones de salud diferentes?

¿Qué son los probióticos?

En los intestinos viven millones de bacterias y otros microorganismos. Esta comunidad de organismos se denomina microbioma intestinal. El microbioma intestinal es importante para la digestión y la salud intestinal, ya que favorece el sistema inmunitario. Algunas de estas bacterias son beneficiosas para su huésped, mientras que algunas especies son perjudiciales.

Los estudios indican que el consumo de probióticos puede proporcionar más bacterias saludables. Ayudan a restablecer el equilibrio del microbioma intestinal. Las especies de bacterias más comunes que los fabricantes añaden a los productos probióticos son Bifidobacterium y Lactobacillus. En principio, una persona no puede sufrir una sobredosis de probióticos, o al menos no hay claras pruebas documentadas de que haya ocurrido previamente.

¿Pueden los probióticos ayudar a recuperar la salud digestiva?

Nuevas investigaciones sugieren que los probióticos son eficaces para este fin, pero sólo para algunas personas. Es decir, que el asunto no es ni un sí rotundo ni un no absoluto.

Los probióticos son microorganismos vivos. De entre los microorganismos en cuestión, suelen ser bacterias que se consideran beneficiosas para la salud. Sin embargo, existen infinidad de bacterias y no hay extensos estudios sobre todas ellas. Por otro lado, sobre las más habituales en este tipo de producto, se han investigado sus efectos sobre diversas afecciones, como la diarrea (causada por antibióticos), el eczema, las alergias y los trastornos gastrointestinales funcionales (como el síndrome de intestino irritable). Sin embargo, todavía no hay evidencias suficientes de que los probióticos sean eficaces para estas afecciones.

A pesar de esto, los suplementos a base de probióticos son de uso generalizado. En un informe de 2012, alrededor de 4 millones de estadounidenses dijeron haber tomado un probiótico en el último mes. Y esto fue hace 10 años, a día de hoy, el consumo está muchísimo más extendido.

Un estudio realizado por investigadores israelíes indica que el sistema digestivo de algunas personas se mantiene con probióticos administrados mediante suplementos. En otras, el organismo expulsa las bacterias buenas.

El mismo equipo trabajó en otro estudio, que descubrió que cuando los probióticos se toman en la terapia con antibióticos, pueden alterar la normalización de la flora intestinal tras su uso. Los resultados indicaron que se debe tener mayor precaución al utilizar antibióticos y que no se debe utilizar un único enfoque para los suplementos probióticos. En otras palabras, el mismo probiótico no debe convenir a todos por igual.

Estos estudios sugieren que el uso de probióticos debe ser caso por caso. Eso significa que la práctica masiva de utilizar probióticos para prevenir enfermedades y mejorar la salud general no suele ser una buena estrategia.

El Dr. Elinav, autor de los estudios mencionados, dijo que el uso de probióticos debe ser controlado al igual que los tratamientos médicos. Cualquier intervención de este tipo debe sopesarse en función de sus beneficios y posibles daños.

En el primer estudio participaron 25 voluntarios. Para cada persona, se definió el microbioma (bacterias presentes de forma natural) en diferentes partes del tracto digestivo mediante endoscopia y colonoscopia. Quince personas se dividieron en dos grupos durante cuatro semanas. Un grupo recibió un suplemento que contenía 11 cepas de probióticos más utilizados. El otro grupo recibió un placebo. Tras tres semanas, se volvieron a tomar muestras del microbioma para ver posibles cambios. Los que recibieron probióticos tuvieron dos reacciones diferentes.

Los investigadores descubrieron que un grupo, llamado “persistentes”, retuvo los microorganismos de los probióticos y ha alterado el microbioma. El segundo grupo, llamado “resistentes”, no tuvo cambios significativos en el microbioma, y las cepas de probióticos fueron eliminadas del organismo. Los investigadores afirmaron que, basándose en el microbioma y el perfil de expresión genética de una persona, podían determinar si una persona es persistente o resistente.

En el segundo estudio, se consideró si los suplementos probióticos podían ayudar a restaurar el microbioma natural después de la terapia con antibióticos. El estudio incluyó a 21 personas que fueron asignadas a uno de tres grupos: un grupo que observó y esperó, que permitió que su microbioma se recuperara por sí mismo; un grupo que tomó suplementos de probióticos de 11 cepas durante cuatro semanas; y un tercer grupo tratado con trasplante fecal, utilizando sus bacterias recogidas antes de usar antibióticos. Tanto el grupo que observó y esperó como el que tomó suplementos probióticos no recuperaron su microbioma normal después de cuatro semanas. El grupo que tomó probióticos fue el que más lentamente recuperó su microbioma inicial. Sin embargo, el trasplante fecal dio lugar a un rápido retorno del microbioma normal.

Los investigadores creen que hay que tener cuidado con el uso “no selectivo” de los probióticos en la terapia antibiótica. La razón es que los efectos a largo plazo todavía no se conocen bien.

Los científicos sugieren que el microbioma es como una huella dactilar, única, y no podemos asumir que el suplemento tendrá el mismo efecto de una persona a otra. Pero se trata de una ciencia emergente, y la investigación es aún muy reciente. Lo que puede ayudar es una dieta más basada en productos vegetales. Las fibras vegetales son útiles para los microorganismos del intestino, y esto puede ser un punto de partida sobre cómo preservar el microbioma de forma natural.

Fuente: muyinteresante.es

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