Ácido hialurónico y toxina botulínica, estrellas de la Medicina Estética

Ácido hialurónico y toxina botulínica, estrellas de la Medicina Estética

Cada vez son más las personas interesadas en mantener un rostro joven. Un hecho que se traduce en el aumento de la demanda de aquellas alternativas que prometen cumplir este objetivo. La toxina botulínica y los rellenos con ácido hialurónico despiertan gran interés entre los principales demandantes de medicina estética.

Así, mientras la toxina botulínica es ideal para relajar las arrugas provocadas por el movimiento muscular; el ácido hialurónico rellena, hidrata y aumenta las arrugas estáticas y los labios. Si bien es cierto, la combinación de ambos tratamientos, de forma adecuada y con las dosis indicadas, permitirá un rejuvenecimiento y embellecimiento del resto y la piel más armonioso y natural.

Sin embargo, es importante hacerse estos tratamientos con suficiente antelación para dar margen a que el mismo haga su efecto. La toxina botulínica debería de inyectarse unos 20 días antes de la fecha en la que se quiera estar radiante porque, aunque no sucede en todos los casos, justo después pueden aparecer pequeños hematomas o una leve hinchazón que desaparecerán por si solos a los pocos días.

Por su parte, las infiltraciones de ácido hialurónico pueden hacerse con sólo una semana de antelación y sus efectos son visibles desde el primer momento. Es uno de los procedimientos más empleados para corregir la pérdida de volumen en el rostro.

La toxina botulínica ha representado siempre un foco de interés, ya que es un tema en constante renovación, tanto en el aspecto terapéutico como en las novedades por los nuevos productos que están a punto de salir al mercado.

Fuente: seme.org

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