Acné después de los 30

Medicina Estética

El Acné es un problema cada vez más frecuente y las causas pueden ser desde desajustes hormonales hasta el uso de cosméticos demasiado grasosos.

La idea generalizada es que una vez pasada la adolescencia los odiados granos, pústulas y puntos negros desaparecen por completo. Pero, en los últimos tiempos pareciera que esa máxima no tiene tanta vigencia, porque cada vez son más los pacientes de más de 30 años que consultan al especialista por brotes intensos e imposibles de controlar. Muchos, además, suelen manifestar que nunca antes habían tenido este problema.

Esto es lo que se llama acné tardío y que si bien tiene una base genética, deben tenerse en cuenta otros factores que lo disparan.

En general, afecta la zona del mentón, aunque puede generalizarse a toda la cara y comprometer el pecho y la espalda.

¿Cuáles son las causas posibles?

El primer punto a investigar es el estado de las hormonal. Para ello, el médico debe realizar un intensivo interrogatorio y un examen físico buscando otras alteraciones relacionadas como el vello excesivo, alopecía androgenética (es la caída de cabello con patrón masculino), manchas hiperpigmentadas en cara o el aumento de secreción sebácea (seborrea).

Esto permitirá orientar el diagnóstico y solicitar los estudios complementarios (que puede ser un análisis de sangre, radiografías o ecografías).

En algunos casos, este tipo de cuadros está relacionado con un aumento en la producción de hormonas masculinas (andrógenos) provocando alteraciones en el ciclo menstrual.

También puede deberse a la presencia de ovarios poliquísticos o tumores benignos de las glándulas suprarrenales.

Si este es el origen, el tratamiento específico revertirá la causa y entonces, desaparecerá el acné secundario.

El uso de medicamentos por vía oral como corticoides en forma crónica (como antialérgicos o antiinflamatorios), anabólicos, complejos con vitaminas del grupo B o la ingesta excesiva de cereales integrales también figuran entre los factores desencadenantes. Sucede que si la flora intestinal está alterada por ingesta de antibióticos o por una alimentación desequilibrada la piel puede brotarse.

Los brotes también pueden suceder al suspender la ingesta de píldoras anticonceptivas ya que las mismas impiden que los poros se obstruyan y se infecten.

El estrés, como en tantos otros problemas de la piel, juega su papel, porque lleva a producir una mayor cantidad de hormonas que estimulan las glándulas sebáceas.

Otro motivo muy frecuente es el uso de cosméticos inadecuados, demasiado oleosos o con sustancias grasas. Estos, al ocluir la piel, inflaman el folículo pilosebáceo (unión del vello con la glándula sebácea donde se llevan a cabo todas las alteraciones causantes del acné). O que la persona no realice una correcta higiene de la piel, generando lesiones aisladas que luego se transforman en el llamado acné cosmético.

En definitiva, la acción a tomar debe ser la consulta con el médico, para que el mismo pueda establecer las causas del problema y atacarlo desde la raíz. No tiene sentido realizarse procedimientos en cabina si el origen no es identificado con precisión.

Fuente: clarin.com

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