El consumo excesivo de alimentos perjudica la cognición

¿El consumo excesivo de alimentos perjudica la cognición?

Las estructuras cerebrales y las redes neuronales que median la navegación espacial, la toma de decisiones, la socialidad y la creatividad evolucionaron, en parte, para permitir el éxito en la adquisición de alimentos.

Aquí, el autor discute la evidencia que sugiere que la razón por la que el consumo excesivo de alimentos ricos en energía tiene un impacto negativo en la cognición es que las vías de señalización que evolucionaron para responder de manera adaptativa a la escasez de alimentos están relativamente desconectadas en el contexto de la disponibilidad continua de alimentos.

La obesidad perjudica la cognición y aumenta el riesgo de algunos trastornos psiquiátricos y demencias. Además, la obesidad materna y paterna predisponen a los hijos a los malos resultados cognitivos por mecanismos moleculares epigenéticos.

Las vías de señalización neuronal que evolucionaron para reforzar la cognición en entornos de inseguridad alimentaria pueden ser estimuladas por el ayuno intermitente y el ejercicio para apoyar la salud cognitiva de las generaciones actuales y futuras.

Comer tres comidas ricas en energía y bocadillos todos los días sin el esfuerzo físico requerido es inusual cuando se ve a la luz de la evolución. Las nuevas ideas sobre los mecanismos de la cognición humana surgen cuando la información sobre cómo la escasez de alimentos impulsó la evolución del cerebro se considera a la luz de los datos emergentes sobre cómo la ingesta de energía alimentaria afecta las trayectorias cognitivas.

Estos conocimientos incluyen:

Un factor ecológico que tuvo un papel importante en la evolución de las capacidades cognitivas avanzadas (escasez de alimentos) se ha eliminado en gran medida de las experiencias diarias de los humanos de hoy en día y de los animales domesticados.

Los estilos de vida sedentarios excesivamente indulgentes tienen un impacto negativo en la cognición, y el estado metabólico subyacente y sus pobres resultados cognitivos asociados pueden transmitirse epigenéticamente a la descendencia. La posibilidad de que este estado de consumo excesivo de energía continúe tiene implicaciones importantes para la evolución del cerebro y las trayectorias cognitivas de las generaciones futuras.

Las vías de señalización celular y molecular mediante las cuales el desafío de la privación intermitente de alimentos refuerza la cognición se ha dilucidado en estudios en animales de privación alimentaria intermitente y de ejercicio y / o carrera.

La incorporación de patrones de alimentación que incluyen el ayuno intermitente (IF) en los estilos de vida de los seres humanos (y animales domesticados) puede aumentar sus capacidades cognitivas y la capacidad de recuperación neuronal.

Desde una perspectiva bioenergética, una importante adaptación conservada a la escasez de alimentos fue el cambio metabólico de la utilización de glucosa derivada del hígado a un estado cetogénico, en el que se utilizan ácidos grasos derivados de células adiposas y cetonas por neuronas y células musculares como combustibles celulares para mantener el rendimiento cognitivo y la resistencia física, respectivamente. Tal cambio metabólico también estimula las vías de señalización neuronal que refuerzan la cognición.

Algunos hallazgos en primates no humanos apoyan la idea de que el aumento en el tamaño global del cerebro y la expansión de las cortezas prefrontal, visual y parietal durante la evolución de los primates se debió, en parte, a la escasez de alimentos.

En resumen, existe amplia evidencia de que la necesidad de adquirir alimentos tuvo un papel importante en la evolución del repertorio cognitivo de muchas especies, incluida la creatividad superior y las capacidades de toma de decisiones de los humanos.

Las células, tejidos y órganos se vuelven “complacientes” cuando no están sujetos a desafíos metabólicos intermitentes. Ha quedado claro que el sobrepeso y la vida sedentaria afectan adversamente a prácticamente todos los sistemas de órganos, incluido el cerebro. Una razón general para que esto ocurra es que las células, tejidos y órganos se vuelven “complacientes” cuando no están sujetos a desafíos metabólicos intermitentes.

Las vías de señalización involucradas en la plasticidad celular adaptativa están reguladas a la baja, la función del órgano se deteriora y se habilitan los procesos de la enfermedad. Gran parte de la citoarquitectura neuronal de los cerebros de los animales y los humanos fue “esculpida” por el “cincel” evolutivo de la competencia por la disponibilidad limitada y esporádica de alimentos.

Una mejor comprensión de los procesos bioenergéticos y las vías de señalización reguladoras que median la mejora del rendimiento cognitivo en respuesta a la restricción de la energía dietética y el ejercicio probablemente conducirá al desarrollo de nuevos enfoques para promover la cognición óptima a lo largo del ciclo vital.

El cambio metabólico a cetogénesis es una adaptación evolutivamente antigua que puede mejorar la cognición.

Aunque ha habido una reciente una serie de investigaciones traslacionales sobre el ayuno intermitente y la salud en general, su impacto en la salud del cerebro en humanos aún debe ser investigado en ensayos controlados aleatorios. La cuestión de qué regímenes de alimentación y ejercicio de IF promueven la cognición óptima podría ser respondida por tales ensayos.

Finalmente, es más que un interés académico considerar cómo el hecho de vivir en los nichos repletos de alimentos de las sociedades modernas impactará la evolución futura del cerebro humano.

A lo largo de la mayor parte de la evolución humana, el pensamiento crítico y la toma de decisiones ocurrieron cuando los individuos navegaron a través de un entorno heterogéneo cazando y alimentándose en un estado de ayuno.

Podría esperarse que las condiciones involucren más regiones cerebrales en comparación con las ocupaciones modernas que están relativamente desprovistas de movimientos corporales y entradas sensoriales multimodales, y se realizan en el estado alimentado (y no de ayuno).

La reducción de la carga cognitiva requerida para la caza o el forrajeo exitoso es probablemente un factor importante en la reducción del tamaño global del cerebro en animales domesticados, y un escenario similar puede estar ocurriendo en los humanos.

Mientras que el aumento de la especialización entre y dentro de las ocupaciones pueden permitir un progreso más rápido y la eficiencia de sociedades muy grandes, y también podrían promover, durante un período de relativamente pocas generaciones, una reducción en el repertorio cognitivo de cada persona individual. Si y hasta qué punto el “el renacimiento de hombres y mujeres” se refuerza con estilos de vida que Incluir el ayuno intermitente y el ejercicio darán forma a nuestro futuro por determinar.

Fuente: intramed.net

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