Importancia del consumo de agua en tiempos de enfermedades virales transmisibles

Importancia del consumo de agua en tiempos de enfermedades virales transmisibles

Actualidad Médica

El agua es un nutriente esencial para la vida y el componente más abundante del cuerpo humano, participando de alguna manera en prácticamente todos los procesos fisiológicos.

La cantidad de agua presente en el cuerpo depende de muchos factores que son variables, no sólo en función de cada persona en concreto, sino también según su cronología y estados fisiopatológicos. La cantidad total de agua y su distribución en los distintos compartimentos depende de factores como: edad, sexo, raza, volumen corporal, temperatura, metabolismo, estado de salud, actividades físicas, dieta, medicación.

Es importante mantener una buena hidratación en tiempos de virus y pandemia, puesto que el agua es el 60% de nuestro cuerpo, aparte de que, sin ser conscientes, es el alimento que más ingerimos a lo largo del día. Además, sin comida sólida o alimentos, el cuerpo puede estar semanas, pero no así sin agua, de la que no podemos prescindir ni dos días. El agua es parte fundamental de nuestro cuerpo, pero también lo es para el funcionamiento general de nuestro organismo.

En la actualidad, la hidratación es importante para mantener en buen estado las mucosas de nuestra nariz y boca, y éstas “tengan en forma” sus sistemas de defensa, frente a la posible entrada de virus o bacterias. El agua participa en la mayor parte de las reacciones que se producen en las células, al tiempo que es un medio de transporte de muchas sustancias y es por ejemplo imprescindible para el transporte de algunos nutrientes al interior de la célula.

Es un excelente termorregulador para el organismo, a la vez que es un elemento clave para eliminar sustancias derivadas del metabolismo interno del cuerpo. Es fundamental también para lubricar articulaciones y otros tejidos, a la vez que es un componente esencial de muchos líquidos del organismo.

No todas las aguas minerales naturales, son iguales

Por un lado, el agua del grifo, y por otro el agua envasada. Dentro de esta última distingue: el agua mineral natural o AMN, el agua de manantial (aguas de origen subterráneo que poseen unas características de pureza que permiten su consumo, y se rigen por los mismos criterios de potabilidad del agua del grifo), y el agua potable preparada, un agua de origen diverso que se ha sometido a diferentes tratamientos para hacerla potable.

Lo más importante es que vale la pena saber qué agua estamos tomando, porque es el alimento que consumimos de forma más abundante a lo largo del día. Por eso también valdría la pena ver de dónde procede. Es necesario dar un toque de atención en este aspecto a la población, porque no solemos prestar atención al agua que bebemos.

Mitos a desterrar sobre el agua

1.- El agua nunca engorda, se tome cuando se tome, ni dentro de las comidas, ni fuera de ellas.

2.- Una persona sana puede tomar cualquier tipo de agua mineral natural.

3- No hay ninguna agua mineral natural mejor que otra para adelgazar.

4.- Se diga lo que se diga, el AMN tiene cero calorías siempre.

5- El agua de muy débil mineralización es un tipo de AMN, pero no es mejor que el resto de aguas.

¿Cuánta agua tomar?

El siguiente, es el cuadro de Ingesta adecuada de agua total diaria, incluyendo también el agua de otras bebidas y de los alimentos, según el Instituto de Medicina de Estados Unidos o IOM y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria o EFSA:

Todo dependerá de la constitución y actividad física que desempeñe la persona. Asimismo, beber muchísima agua, es decir, hacerlo en exceso, puede ser igual de contraproducente para la salud que el no hacerlo lo suficiente, ya que se puede favorecer un desequilibrio hídrico del cuerpo. En nutrición ningún exceso es bueno.

Fuentes: scielo.isciii.es / infosalus.com
Fotografía: freepik.es

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