Más ejercicio, menos cáncer de mama

Más ejercicio, menos cáncer de mama

Las mujeres de todas las edades pueden reducir el riesgo de contraer cáncer de mama ejercitándose regularmente y evitando el consumo de grasas saturadas, confirma un reciente estudio médico.

El sedentarismo se considera como uno de los principales factores de riesgo para el cáncer, ahora un estudio no solo lo ratifica, sino revela que nunca es demasiado tarde para empezar a ejercitarse como medio de prevención.

La investigación llevada a cabo por el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en Seattle, Estados Unidos, basada en 74.000 casos, señala que incluso después de la menopausia, ejercitarse con frecuencia reduce las posibilidades de desarrollar cáncer de mama. A todas las mujeres se les preguntó qué tan seguido hacían ejercicios y si habían hecho ejercicio cuando eran jóvenes.

La investigación encontró que las mujeres más activas reducían el riesgo de desarrollar la afección en un 20%. Caminar, andar en bicicleta o practicar natación cinco días a la semana, resultaron las actividades de mayor impacto. Los médicos a cargo del estudio descubrieron además que la actividad física reducía el riesgo, aún en mujeres con mayores posibilidades de desarrollar cáncer de mama, incluyendo aquellas con antecedentes familiares y aquellas que habían recibido terapia de reemplazo hormonal. El ejercicio resultó ser útil para las mujeres de peso normal, reducido e incluso para quienes tienen un ligero exceso de peso. Sin embargo, la actividad física pareció no tener gran impacto en las mujeres obesas.

La Dra. Anne Mc Tiernan, coordinadora del equipo investigador, explicó que los beneficios de la práctica regular de ejercicios se deben a que estos disminuyen las posibilidades de desarrollar cáncer al reducir los niveles de grasa en el cuerpo. Por ello también refirió que además de hacer ejercicio es muy importante reducir el consumo de grasas saturadas.

“Creemos que la actividad física logra reducir la incidencia del cáncer de mama al disminuir los niveles de grasa en el cuerpo, que a su vez disminuyen los niveles de las hormonas propulsoras de cáncer. Por eso, si una mujer ingiere grasas en exceso, aunque haga ejercicio (si no baja de peso), el riesgo de desarrollar cáncer de mama no va a disminuir en la misma medida que en una mujer más delgada”, puntualizó la especialista.

Fuente: BBC Mundo

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