Cómo hacer de la actividad física un hábito de vida

Medicina Estética

Muchos son los argumentos que podemos enumerar cuando hablamos de deporte y sus beneficios, pero ordenarlos y ponerlos en evidencia nos anima una vez más a encarar una actividad deportiva en forma regular. ¿Por qué ejercitar nuestro cuerpo?  ¿Acaso el deterioro inevitable no nos marca una adultez llena de dolores y quejas?

El ejercicio realizado de 30 a 60 minutos dos a tres veces por semana provoca cambios físicos y mentales increíbles, que pueden cambiar el curso de nuestra historia como personas en una sociedad cada vez más exigente y longeva.

Nuestras arterias son las cañerías encargadas de mantener una circulación de sangre adecuada que lleva oxígeno a nuestros órganos: cerebro, corazón, riñones. Hoy sabemos que los enemigos de estas tubuladuras que mantienen en buen funcionamiento a nuestros órganos, son el colesterol, (las grasas de la sangre), el azúcar, (su exceso produce diabetes), la presión arterial elevada, (hipertensión arterial), el tabaco, y el sedentarismo.

La falta de ejercicio físico nos condiciona una menor calidad de vida para el futuro. Con ejercicio regular las arterias se benefician mejorando su capacidad para el transporte de sangre, (llegándonos mejor el oxígeno), los músculos se tonifican asegurando una buena cantidad de calcio en nuestros huesos y agilidad con equilibrio necesario a la hora de soportar tropezones y caídas.

Digamos NO a las fracturas por debilidad que sufren nuestros huesos porque no sólo ellos están débiles sino que su envoltorio natural, los músculos, no supieron resistir y disipar la energía del golpe.

Digamos NO al deterioro de las articulaciones que se gastan y deforman limitando nuestra vida cotidiana.

¿Cuáles son los elementos a considerar a la hora de elegir una actividad que nos entrene correctamente?

1. La actividad que elija debe ser ante todo placentera, el lugar accesible y los instructores idóneos.

2. Un mínimo de 2 a 3 veces por semana logra beneficios cardiovasculares y músculo-esqueléticos.

3. Siempre debe realizarse una evaluación previa de aptitud física, clínica y cardiovascular, para encarar un ejercicio regular, y repetir esta evaluación, según la edad, por lo menos una vez al año o cada dos años.

4. El ejercicio debe contemplar la corrección postural, cabeza, hombros, espalda, cintura, pelvis y piernas. El cuerpo es un todo, lo que explica, por ejemplo, que una postura equivocada del cuello haga doler la espalda.

5. Se debe aprender a elongar y flexibilizar los grupos musculares acorde a un plan ordenado por un profesor de educación física, terapista físico y/o kinesiólogo.

6. Al iniciar un ejercicio, luego de un tiempo de inactividad, ningún movimiento brusco y excesivo favorece. La flexibilidad debe lograrse con estiramientos suaves y progresivos, evitando las flexiones y las rotaciones repetitivas y bruscas de la columna.

7. Las pesas ligeras tonifican y mejoran la masa muscular. No importa la edad, bien conducidos, los ejercicios de soporte de peso o contra resistencia nos fortifican y con ello el calcio en nuestros huesos aumenta y nuestro rendimiento articular también.

8. La natación y los ejercicios en el agua, ideales para lograr gasto de calorías sin forzar las rodillas para los que tienen compromiso de sus miembros inferiores, sirve para movilizar nuestras articulaciones sin agredirlas y entrenar nuestro aparato cardio-pulmonar, si bien en lo posible debiera complementarse con algunos ejercicios de fortalecimiento fuera del agua.

9. Caminar es excelente, pero debe hacerse a un ritmo constante y lograr al menos sin parar 10 a 20 minutos, manteniendo una cierta periodicidad, (aconsejable: mínimo 3 veces por semana).

10. La bicicleta también permite entrenamiento cardio-pulmonar, es importante la postura de la cintura, es decir evitar sacar la cola para afuera.

11. La gimnasia modeladora, gimnasia yoga, eutonía, baile, toda disciplina que considere al cuerpo como un todo integrado es útil para ejercitarnos en forma equilibrada y beneficiosa.

12. Para aquellas personas con dolores articulares, musculares o tendinosos, o con trastornos del eje de la columna, (escoliosis), es importante que aprendan primero los ejercicios con especialistas, para luego poder repetirlos en forma regular sabiendo qué movimientos deben evitarse y cómo realizar los necesarios en forma correcta.

Durante el ejercicio, los músculos consumen azúcar (glucosa), sin necesidad de insulina, importante en la diabetes. Luego de 20 minutos de ejercicio sostenido las grasas acumuladas comienzan a utilizarse como fuente de energía. Por lo tanto es así como se logra mejorar el control del metabolismo de las grasas y los azúcares. En aquellas personas con sobrepeso y planes de alimentación, el ejercicio contribuirá a su control más rápidamente.

Los músculos fuertes contienen mejor a las articulaciones,(hombros, codos, rodillas, pies), evitando así lesiones como esguinces, desgarros, desgaste articular por el uso(artrosis).

El ejercicio nos hace producir sustancias que producen sensación de placer y bienestar a nivel cerebral.

Nuestros huesos son lo que nuestros músculos quieren que sean. Es decir, con músculos fuertes nuestros huesos mantienen el calcio que tienen y hasta mejoran su densidad alejándonos de riesgos de fracturas por fragilidad.

Para lograr el hábito

1. Opte por actividades que se adapten a su estilo de vida. Busque actividades que se adapten a su estilo de vida y a su personalidad. Si le gusta bailar y estar rodeado de personas, tome clases de Zumba. Si le encanta sentirse poderoso, haga kickboxing o artes marciales. Y si disfruta de la tranquilidad de estar a solas, practique senderismo.

2. Combine actividades. Es muy importante alternar actividades para evitar perder el interés. Si le gusta ejercitarse en grupos, practique algún deporte en equipos o transpire todo lo que pueda en una clase de aeróbic. Incluso puede contratar a un entrenador personal para que lo aconseje mejor. Sin embargo, si prefiere que su recreo fitness sea un momento para estar a solas, haga yoga, vaya a natación o busque rutinas de ejercicio que pueda practicar en casa. Otras personas prefieren la motivación y el desafío de entrenarse para una maratón o un evento deportivo a beneficio. De cualquier manera, la variedad es lo que hace que el ejercicio sea interesante, estimulante y, ante todo, ¡divertido!

3. Disponga del equipamiento apropiado. Muchas veces, la falta de motivación en las personas tiene que ver con la falta de comodidad. Invierta en buen equipamiento— calzado que brinde buen soporte, ropa cómoda y accesorios que lo motiven a cumplir con sus metas. Recuerde, sus prioridades siempre deben ser el confort y la seguridad.

4. Trate de ser flexible. No se puede abordar el ejercicio con una actitud de todo o nada. Uno de los extremos lo vuelve propenso a lesiones por estrés repetitivo— mientras que la otra le brinda una excusa para abandonar antes de haber comenzado. Por más comprometido que esté con sus entrenamientos deberá entender que hay momentos en la vida en los que no se puede cumplir con su rutina fitness (por enfermedades, lesiones, obligaciones familiares o laborales). No se desanime ni tire la toalla, en cambio, trate de ejercitarse cada vez que tenga un rato libre. Es probable que al estar resfriado tenga que suspender su entrenamiento un día o dos, pero apenas se sienta mejor, retome felizmente su rutina.

5. Salud versus apariencia. Muchos comienzan a ejercitarse porque algún especialista en salud les ha sugerido bajar algunos kilos para estar saludables. Estas personas han logrado comprender que la actividad física no sólo los ayuda a verse mejor—también los hace sentirse mejor, que es lo más importante.

6. Recompense sus esfuerzos. Por supuesto, las recompensas mentales y físicas de hacer ejercicio tardan un tiempo hasta que se hacen visibles. Pero aquellos que han hecho actividad física toda su vida saben que no existe una fórmula milagrosa que les brinde resultados instantáneos. En cambio, se dan cuenta de que el fitness es un compromiso de por vida. Aquí es cuando entran en juego las recompensas regulares. Dichas recompensas no siempre tienen que estar vinculadas con un súper almuerzo. Pueden tratarse de un nuevo elemento para su entrenamiento como un fitness tracker o una sesión de masajes relajante que le recuerde ¡que lo ha logrado!

7. Priorice la parte fitness. Cuando se trata de recompensas, muchos atletas se dan cuenta de que los beneficios físicos y mentales compensan el tiempo y el esfuerzo invertidos.

Nunca es tarde para comenzar un ejercicio, empiece gradualmente, con esfuerzos escalonados, si es un deporte, el gesto deportivo puede ser difícil de incorporar y realizar, pero lo importante debe ser la meta a lograr, que en definitiva siempre termina en la prevención de enfermedades y en una buena calidad de vida para hoy y para que el mañana nos encuentre valiéndonos por nosotros mismos, viviendo en plenitud y común unión todo nuestro ser.

Fuentes: idim.com.aractivebeat.com

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